Padres Hiperexigentes
Con una autoridad de apariencia avasallante, estos padres presionan a sus hijos para que obtengan grandes logros sin pensar en sus aspiraciones. ¿A qué se debe este trato? ¿Qué consecuencias les trae a los niños? En este post , claves para tratar de modificar la actitud y empezar a escuchar las necesidades de nuestros hijos.
Es una certeza que ante ciertas circunstancias de la vida no hay reglas preestablecidas y todo lo que hay que saber se aprende en la práctica. La crianza de los hijos es, sin duda, una de ellas. No hay manuales ni recetas, y sólo después de muchos años, con algunos reproches mediante, se admiten errores y, también, se recogen los buenos frutos.
En síntesis, “cada familia es un mundo”, y esto no es novedad. Si se adhiere a esta afirmación sería imposible desarrollar este tema porque tendríamos que indagar cada caso en particular. No obstante, nuestro objetivo es presentar características generales sobre la sobreexigencia en las que recaen ciertos padres en la crianza de sus hijos y el modo en que influye en su vida futura.
Por que yo lo digo
- En relación a la crianza, los padres hiperexigentes tienen una personalidad obsesiva que conlleva a un gran control sobre el hijo.
- Aunque no lo manifiesten abiertamente, sus hijos deben cumplir con altos ideales establecidos mediante un sistema de premios y castigos de acuerdo a la evaluación que realizan de los objetivos a cumplir. Este tipo de exigencia va acompañada por una fuerte dosis de autoritarismo, ya que en la exigencia el deseo está siempre del lado de la autoridad.
- En cualquier caso el gran ausente es el deseo del hijo. En otras palabras, son padres exigentes, pero que prestan poca atención a las necesidades de sus hijos.
A qué se debe tanta exigencia
- Hay varias posibilidades que explican el comportamiento de los padres exigentes. En algunos casos, ocurre que fueron abandonados por sus antecesores y piensan que tomando una posición despótica se ocupan de sus hijos.
- Contrariamente, en otras ocasiones, sucede por repetición de conductas. Es decir, el autoritarismo se aprehende porque proviene de generaciones anteriores. Un ejemplo frecuente se observa en las familias que son clanes de profesionales donde todos tienen el futuro marcado y, el margen de elección de los hijos es nulo. Nuevamente la pregunta “qué desea mi hijo” es pasada por alto.
- Una última causa es que los padres pueden sentirse fracasados en su vida y aspiran en alcanzar el éxito a través de los hijos.
Sin irse a los extremos
Ser padres demasiados permisivos tampoco es bueno. Este tipo de conducta lleva a que los hijos se “aprovechen” de ellos. Por lo tanto, es primordial no olvidarse de cuál es la función paterna: un delicado equilibrio entre “corte y sostén”. Si falla la primera, el hijo pierde los límites porque el padre no ejerce ningún poder sobre el chico; y éste termina creyendo que el mundo es así. Se comporta como el pintor que dijo “pinta tu aldea y pintarás el mundo”, el problema es que la vida social es diferente a la vida familiar, tiene otros códigos.
Por otra parte, si falla la función de “sosten” el chico también se encuentra perdido, abandonado. Lo más adecuado es compartir y alternar ambos aspectos en la pareja parental, sin caer en roles fijos.
De tal padre…
- Aunque no puede establecerse una relación lineal que sostenga que, ante tal conducta de los padres se desarrollará cierto tipo de personalidad, en general los hijos de padres autoritarios:
- Son miedosos y tienen tendencia al sometimiento.
- Son obedientes, ordenados, poco agresivos, tímidos y poco tenaces a la hora de perseguir metas.
- Tienen una pobre interiorización de valores morales, orientándose más a los premios y castigos que hacia el significado intrínseco del comportamiento.
- Manifiestan pocas expresiones de afecto, siendo poco espontáneos, llegando a tener problemas en establecer relaciones.
- Pueden desarrollar el llamado “estrés infantil” que deriva en ataques de pánico, trastornos de conducta y aprendizaje.
- En el otro extremo, pueden identificarse con el victimario incorporando rasgos de conducta del padre y dirigiéndose a los demás del mismo modo. En este caso el autoritarismo se trasmite de generación en generación produciéndose un “efecto en cadena”. Esto se debe a que los hijos que han vivido sometidos a estos esquemas van acumulando grandes dosis de agresividad y frustración.
- De adultos, aquellos individuos que copien el modelo autoritario con el que fueron educados de niños, tratarán de descargar estos aprendizajes contra personas o situaciones que poco o nada tuvieron que ver con la causa de la frustración.
Terapia vincular
Ante esta situación familiar, muchos especialistas recomiendan la terapia vincular, que aborda las dificultades de relación entre el paciente y un miembro especial de su entorno familiar. En estos casos pueden existir variantes: asisten sólo los padres, sólo los hijos o uno de los padres con el hijo o bien todos juntos. La idea es generar cambios en la forma de vincularse y modificaciones en la conducta de cada uno.
Aprender a escuchar los deseos de nuestros hijos
Seis consejos para implementar en la vida diaria , de padres a hijos:
1 Hijos de familia, hijos de la vida. Asumir los riesgos que implica el pasaje de la vida familiar al mundo.
2 No establecer altos ideales. Evitar el llamado “sistema de premios y castigos” de acuerdo a la evaluación que se realiza de los objetivos a cumplir por el hijo. Recuerde que este tipo de pretensión va acompañada por una fuerte dosis de autoritarismo, ya que en la exigencia el deseo está siempre de lado de la autoridad.
3 “¿Qué desea mi hijo?” Dentro del vínculo que se forma entre padres exigentes e hijos, el gran ausente es el deseo del chico. En otras palabras, es importante que los padres le presten más atención a las necesidades de sus hijos.
4 Controlar la ansiedad que les provoca el hecho de que los hijos tengan actividades que los padres desconocen.
5 No utilizar la violencia. Los límites es mejor establecerlos con la palabra. Y si el hijo se porta mal, es preferible timar medidas que le hagan dar cuenta de su falta.
6 Diferenciar autoridad a autoritarismo. En el primer caso, se establecen límites con argumentos; en el segundo, la única razón es el “porque si”.
Asesoramiento:
Doctor Carlos Pachuk
Licenciado en Psicología, especialista en psicoanálisis vincular.













Excelente Post, muchas felicidades a los editores, creo que información como esta no se encuentra todos los días en la web, Saludos!!